jueves, 5 de septiembre de 2013

La mirada y el recuerdo


Belsué de Nocito en la Sierra de Guara


Agüero y sus Mallos


La Seo de Lleida vista desde La Bordeta


La Torre del Marqués de Barbastro


Casa de Oto, en el Sobrarbe


Balaguer


Pacíficas cabras en una cumbre pirináica.


Alquezar al anochecer en el Somontano


Amaneciendo en Esplús, pueblo de La Litera oscense.


Crematorio de Manikarnika Ghat en Benarés. La imagen es una cortesía del fotógrafo PilaroSinglet.

viernes, 14 de enero de 2011

El cuadro del verano de 1769

Cuadro de Ramón Bayeu expuesto en el Museo Provincial de Huesca.

En el verano de 1769 el conde de Aranda, ministro principal de Carlos III, solicitó licencia al rey para atender los asuntos relacionados con su hacienda de sus estados aragoneses, y una vez obtenido, se trasladó a Épila, en un viaje que debió resultar para él con evidente carga emotiva. Luego dirigió sus pasos hasta Siétamo, villa cercana a Huesca que le pertenecía y su lugar de nacimiento, para solucionar asuntos concernientes a su administración. La Universidad Sertoriana de Huesca, de la que era mecenas y actual sede del Museo Provincial le quiso honrar, y encargó al pintor Bayeu el famoso retrato que os muestro, y allí al lado del fundador de la universidad el general romano Quinto Sertorio se halla expuesto de manera permanente, aunque en la actualidad está cedido al Departamento de Estado de los USA para una exposición en Washington conmemorativa de la independencia de ese país, en cuyo desarrollo el entonces embajador ante la corte de Versalles francesa, Pedro Pablo Abarca de Bolea, décimo conde de Aranda, jugó un papel decisivo y fundamental.

lunes, 3 de enero de 2011

El futuro pertenece a aquellos con memoria más larga (F. Nietzsche)

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PROYECTO DEL CONDE DE ARANDA

Tras el Tratado de París (1783) firmado con Inglaterra, por el que se reconocía la independencia de las colonias inglesas en la América del Norte, el conde de Aranda dirigió un memorial al rey Carlos III, donde le hacía partícipe de las aprensiones que dicho Tratado le producían: "...ha dejado en mi alma un sentimiento penoso... la independencia de las colonias inglesas ha sido reconocida, y esto mismo es para mí un motivo de dolor y de temor". Pedro Pablo Abarca de Bolea, décimo conde de Aranda, como alto aristócrata de rancio abolengo, y sobretodo como hombre de Estado con las ideas del siglo, reflexionaba muy amargamente acerca del efecto que se derivaría de los Pactos de Familia firmados con Francia, que tan nefastas consecuencias tuvo para España, arrastrada a una guerra contra Inglaterra contraria a sus intereses, que el reconocimiento de la independencia de las colonias inglesas significaba un peligro, para conservar la América española. En su prevención, Aranda recomendaba una solución monárquica:

1- Dividir América en tres reinos: Nueva España, Perú y Tierra Firme.

2- Colocar en cada uno de ellos, como Rey, a un Infante español.

3- El Rey de España mantendría el vínculo de la Corona con estos nuevos reinos en calidad de Emperador.

4- España conservaría Cuba y Puerto Rico.

5- El comercio entre España y los reinos americanos se realizaría en pie de igualdad.

6- Francia proveería las manufacturas de que careciera España.

7- Inglaterra estaría absolutamente excluida.

8- Los Reyes americanos y sus hijos se casarían con princesas españolas; los príncipes españoles se casarían con princesas americanas.

Las prudentes consideraciones de Aranda fueron desestimadas por el monarca borbónico español en la más pura linea inmovilista y reaccionaria de esta dinastía.

“..Que V.M. se desprenda de todas las posesiones del continente de América, quedándose únicamente con las islas de Cuba y Puerto Rico en la parte septentrional y algunas que más convengan en la meridional, con el fin de que ellas sirvan de escala o depósito para el comercio español. Para verificar este vasto pensamiento de un modo conveniente a la España se deben colocar tres infantes en América: el uno de Rey de México, el otro de Perú y el otro de lo restante de Tierra Firme, tomando V.M. el título de Emperador. (…)“

«La independencia de las colonias inglesas queda reconocida, y éste es para mí un motivo de dolor y temor. Francia tiene pocas posesiones en América, pero ha debido considerar que España, su íntima aliada, tiene muchas, y que desde hoy se halla expuesta a las más terribles conmociones...». Y más adelante: «Jamás han podido conservarse por mucho tiempo posesiones tan vastas colocadas a tan gran distancia de la metrópoli. A esta causa, general a todas las colonias, hay que agregar otras especiales a las españolas, a saber: la dificultad de enviar los socorros necesarios; las vejaciones de algunos gobernadores para con sus desgraciados habitantes; la distancia que los separa de la autoridad suprema, lo cual es causa de que a veces trascurran años sin que se atienda a sus reclamaciones... los medios que los virreyes y gobernadores, como españoles, no pueden dejar de tener para obtener manifestaciones favorables a España: circunstancias que reunidas todas no pueden menos de descontentar a los habitantes de América moviéndolos a hacer esfuerzos a fin de conseguir la independencia tan luego como la ocasión les sea propicia".

Respecto a la nueva nación americana: «...esta república federal nació pigmea, por así decirlo, y ha necesitado del apoyo y fuerza de dos Estados tan poderosos como España y Francia, para conseguir su independencia. Llegará un día en que crezca y se torne gigante, y aun coloso temible en aquellas regiones. Entonces olvidará los beneficios que ha recibido de las dos potencias, y sólo pensará en su engrandecimiento... El primer paso de esta potencia será apoderarse de las Floridas, a fin de dominar el golfo de México. Después de molestarnos así y nuestras relaciones con la Nueva España, aspirará a la conquista de este vasto imperio, que no podremos defender contra una potencia formidable establecida en el mismo continente y vecina suya»

Discurriendo este ilustrado europeo sobre los medios que convendría emplear, para evitar las grandes pérdidas que preveía, proponía al Rey el establecimiento de tres infantes españoles en los dominios de América como reyes tributarios: uno en México, otro en el Perú, y otro en Tierra Firme, tomando el rey de España el título de emperador, y conservando para sí solamente las islas de Cuba y Puerto Rico en la parte septentrional, y alguna otra que conviniera en la meridional.

Los Infantes y príncipes disponibles para 1783 en la Corte de Madrid eran:

· Maria Josefa; (1744–1801)
· El futuro Carlos IV; (1748–1819)
· Fernando; (1751–1825), futuro Fernando IV de Sicilia
·Gabriel de Borbón; (1752–1788), uno de los príncipes europeos más ilustrados de la época.
·Antonio Pascual de Borbón; (1755–1817). Mejor olvidarse de éste.

Los nuevos soberanos y sus hijos deberían casarse siempre con infantas de España o de su familia, y los príncipes españoles se enlazarían también con princesas de los reinos de Ultramar.

«De este modo -decía- se establecería una unión íntima entre las cuatro coronas, y antes de sentarse en el trono cualquiera de estos príncipes, debería jurar solemnemente que cumpliría con estas condiciones».

Y ahora podemos preguntarnos, qué hubiese sucedido, si Carlos III acepta el plan del Conde Aranda.

jueves, 21 de octubre de 2010

Batalla de Almenar de la Guerra de Sucesión Española 1710

En la primavera-verano de 1710 un poderoso ejército borbónico al mando del marqués de Villadarias, y con la presencia del propio Rey Felipe V subía hacia Alfarrás desde Lleida, para atravesar el río Noguera Ribagorzana, y dirigirse hacia Alguerri, Castelló de Farfanya, y posteriormente tomar la plaza fuerte de Balaguer, atravesar el Segre y dirigirse hacia Barcelona por los llanos de Urgell. Por otra parte el ejército austracista de tropas aliadas de Inglaterra Provincias Unidas y Austria que se oponía al mando de Starhemberg, y el propio Archiduque Carlos se dirigía hacia Balaguer desde Barcelona, para defender el valor estratégico de la plaza, atravesada por el caudaloso río Segre. El comandante de las tropas aliadas inglesas James Stanhope se hallaba en la vanguardia con la temible caballería inglesa, se dirigió hacia Alfarrás para la defensa del puente clave. Cuando sus espías le informaron de la falta de prevención del ejército borbónico, pidió permiso a la superioridad para lanzar un ataque sorpresa, y tras varias indecisiones de Starhemberg y el Archiduque Carlos, el conde de Stanhope decidió atacar con su caballería los flancos de la borbónica en el Pla del Sas y el Pla del Fenollet, que los sorprendió produciendo una desbandada en el enemigo. Una ola de pánico se extendió por todo el ejército, y hasta el propio Felipe de Borbón, Duque de Anjou, hubo de huir precipitadamente hacia Lleida. La fotografía está tomada en Almenar desde el Castell de los moros, cerca del lugar en que se produjo la batalla, y la población que se ve al fondo es Alfarrás, desde donde Stanhope accedió al Pla del Sas.

Almenar y la carretera de Lleida hacia el sur, y donde estaba instalado el real del ejército borbónico. Esta es la subida al Pla de Fenollet, donde tuvo lugar el combate. No fue una batalla decisiva, pero si que elevó la moral del ejército aliado, que le permitió luego conquistar Zaragoza, y llegar hasta Madrid. Allí Stanhope, muy a la inglesa, los dejó tirados.

Esta es una vista del Pla del Sas. Para mi historia, un grupo de jinetes de la caballería borbónica llegará en su desbandada hasta Malmazat.

sábado, 9 de octubre de 2010

La voz de una vieja inteligencia


Lord Khrisna y Arjuna en Kurushetra

El valiente guerrero pandava Arjuna acosado por las dudas, suplica a su auriga Lord Khrisna, que las disipe:

"Mi pensamiento se nubla, y mi corazón se estremece, oh el mejor de las dos veces nacido. Mi brazo desfallece, y mi arco se niega a disparar la flecha, pues allá entre las filas del ejército enemigo de los kurus, puedo ver a mi tio el Rey Dritarhastra y a mi maestro Drona, ellos fueron mis maestros, y aunque sus almas ahora estén cegadas, y sus corazones dominados por la ambición y la codicia, aún son mis sagrados maestros. Oh Señor, abre mis ojos, aparta mis dudas, ¿qué debo hacer?".

Uno de los mensajes más hermosos del Baghavad Gita: el respeto al maestro.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Caústicidad muy heiniana

Catedral de León

Un amigo me preguntaba el otro día, por qué no construíamos ahora catedrales como las fámosas góticas. Le respondí: "Los hombres de aquellos tiempos tenían convicciones, mientras que nosotros los modernos no tenemos más que opiniones. Desde luego para construir una catedral gótica, es necesario algo más que opiniones".

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La verdadera locura quizás no sea otra cosa sino la misma Sabiduría, pues toda vez que se cansa, al descubrir las vergüenzas del mundo, toma la inteligente resolución de volverse definitivamente loca.

Heindrich Heine

miércoles, 8 de septiembre de 2010

La negligencia general enquistada


La clase de los amos inicia las guerras; la clase baja las libra; los gobiernos mienten. Es necesario que el ciudadano común se rebele, que agite su dignidad frente a la obscena incuria que le rodea y contra esa seria amenaza a su inteligencia.

Un poeta norteamericano.

La imaginación no es un estado: es la existencia en si misma.

William Blake

domingo, 5 de septiembre de 2010

El viejo caserón



Había comenzado el relato de esta ficción literaria que me llevo entre manos unas cuantas veces. Intenté hincarle el diente en cada uno de los tres focos, o cráteres narrativos en que la estructuré, con el vigor y miedo naturales que se acometen este tipo de empresas, y no había manera. No me faltaba determinación ni ganas de escribir, podéis creerme; sin embargo cuando alcanzaba la decena de folios, quedaba paralizado como un velero en la alta mar encalmada: ni para adelante, ni para atrás con el subsiguiente cabreo. La mente dispersa perdía el hilo del discurso. Adiós a la determinación, al impulso; y hola al odioso abandono. Tras algún tiempo de rechazo instintivo a cualquier proximidad con el proyecto me sentía mal por mi incompetencia, por esa estúpida parálisis que me impedía situar a unos personajes perfilados y lineas argumentales, que ya tenía bien definidos, en un ambiente que me satisficiera a plenitud. No conseguía fijar en mi mente el ambiente dieciochesco que requiere el relato. Un día fui a una población cercana adonde vivo, para visitar este caserón del siglo XVII de las fotos, que alcanzó su máximo esplendor en el XVIII a raíz del éxito económico y político, cuya obscena intimidad es secular, de su muy alto y muy noble señor dueño aristócrata. Nada más franquear el umbral de la puerta principal, penetré en el ambiente que requería mi pobre historia, cayendo de golpe sobre mi atribulada y estupefacta mirada todo un ambiente familiar del Siglo de las Luces.
Espero pronto tener un buen número de folios en mi documento Word.

lunes, 30 de agosto de 2010

Los últimos actos


"La historia de Roger Casemont nos enseña que por mucho positivo que uno haga en la vida, su imagen quedará determinada por lo que sean sus últimos actos".


Mario Vargas Llosa


Roger Casemont fue un diplomático británico, comisionado para investigar los crímenes de Leopoldo II de Bélgica en el Congo. Joseph Conrad capitaneaba el barco con el que remontaron el gran río durante su pesquisa. Conectaron enseguida, y con sus revelaciones sobre el horror el gran novelista construyó "El corazón de las tinieblas". Homosexual sin salir del armario y nacionalista irlandés, fue acusado en juicio de proporcionar armas a las independentistas irlandeses, y ejecutado por ello en 1916. Insobornable defensor de los Derechos Humanos y hombre de gran vitalidad, es el personaje en que basa Mario Vargas Llosa su próxima novela todavía sin publicar con el título "El sueño del celta". Recojo la frase por la aplastante verdad que encierra y a modo de recordatorio.

martes, 24 de agosto de 2010

Ingenii largitor venter (El hambre agranda el ingenio)


Los hombres no quieren vivir la religión, quieren vivir en un mundo legendario.

Pedro Soto Astiz, escritor

Reflexión suscitada a mi amigo Pedro durante una visita a monasterios e iglesias ortodoxas en Rumanía.
Podemos pensar que el estómago vacío o la líbido a tope, también alimentan siempre el ingenio, del mismo modo que las leyendas han alimentado siempre muchos estómagos atormentados y crujientes. Aunque particularmente pienso que el ser humano en general, ha necesitado desde siempre nutrir su vida interior con esa levedad posibilista de la leyenda, que lo lleva al suculento misterio indescifrable y a su placer intelectual. Los gurus verdaderos, avatares, iluminados, bodhisattvas, grandes almas, gigantes de la espiritualidad que están por encima del hambre y del coito son los menos. La inmensa mayoría estamos por la leyenda y la gula voluptuosa.


Otra frasecita:

"No sé con qué armas se combatirá en la III Guerra Mundial, pero sí sé cómo se hará en la cuarta: con palos y piedras".

Albert Einstein

sábado, 14 de agosto de 2010

Toison de Oro para el Conde Aranda


En el año 1755 un gran terremoto estremeció toda la costa de Portugal, alcanzando sus temblores hasta la ciudad de Cadiz. Lisboa quedó prácticamente destruída, y la población seriamente mermada por la gran mortandad. La Familia Real portuguesa huyó a uno de sus sitios de descanso del interior en la más absoluta de las penurias económicas, dependiendo de su servidumbre, incluso para conseguir alimentos precisos para la subsistencia. La Reina de España, Doña Bárbara de Braganza, esposa de Fernando VI, pertenecía a esa desventurada Familia Real, de manera que entonces el Rey designó Embajador en Lisboa a Pedro Pablo Abarca de Bolea, X conde de Aranda y uno de los nobles más ricos y poderosos del país. Y hacia Lisboa partió el Conde con 56.000 reales como cincuenta y seis mil soles de su propio pecunio, que aliviarían la situación de los pobrecitos descendientes del Maestre de Avis. Una vez solventado el problema, Abarca de Bolea, harto de contemplar ruinas, miseria y enfermedad, regresó sin perder demasiado tiempo a su acogedor palacio de Madrid. Fernando VI le recompensó con la concesión de la dignidad de Caballero de la Orden del Toisón de Oro por su arriesgada misión. Dignidad que por otra parte el todopoderoso Conde anhelaba añadir a su colección. Y así pasaba a engrosar la lista de eminentes caballeros, siendo el que hacía 750 de ese elenco de eminencias caballeriles, que comenzó en 1429 Felipe III el Bueno, Duque de Borgoña y Conde de Artois, soberano de la Borgoña, quien fundó a imitación de la Orden de la Jarretera inglesa la suya propia, bajo el lema que llevaba en su escudo de armas: "Ante ferit quam flamma micet" (Hiere antes de que se vea la llama). Una de las teorías sobre el significado de la simbología de la figura que se representa en el collar de la Orden, es relativa al cordero llevado al sacrificio, que describe la historia bíblica de Gedeón; hay otra que se refiere a la historia de Jasón y el vellocino de oro. La cuestión es que al Conde de Aranda colgarlo en su aristocrático cuello le costó 56.000 reales, además de andar arrastrado y baqueteado unos meses por infames caminos polvorientos: todo en esta vida tiene su precio.
El Gran Maestre de la Orden es el Rey de España, y la última concesión fue hecha por Juan Carlos I en 1999 a Adolfo Suarez Gonzalez, duque de Suarez y ex-Presidente del Gobierno de España.

lunes, 26 de abril de 2010

Ciencia y crueldad


A lo largo del último año en el Reino Unido han surgido unas noticias que han conmocionado a cierta opinión pública interesada en el siglo XVIII, relacionadas con la paralización de una investigación por parte de las altas esferas, quedando inconclusas, archivadas, durmiendo el sueño de la eternidad entre los legajos de la policía sobre unos oscuros casos de asesinatos, realmente horrendos, crueles, espeluznantes, ocurridos entre 1774 y 1776 en Londres, cometidos sobre jóvenes mujeres desamparadas y solitarias, normalmente putas de la clase baja inglesa, e inmigrantes en la confusa urbe en que se estaba convirtiendo la ciudad durante ese siglo ilustrado debido a una situación de vigoroso crecimiento demográfico. En medio del caos urbano nadie iba a interesarse por una putilla más o menos. Dichas indagaciones llevadas a cabo por historiadores cualificados, personas de solvencia intelectual y moral dignas de todo crédito vinculadas a la universidad de Cambrigde, han relacionado estos crímenes con dos figuras ilustres del siglo XVIII inglés, dos eminentes padres de la Obstetricia y Ginecología modernas: el escocés William Hunter, médico personal de la Reina Charlotte, paridora de infantes para la camada de la realeza hannoveriana, dulce y amante esposa de su marido, el rey Jorge III, aquel de la película "La locura del rey Jorge"; y William Smallie, médico inglés de gran prestigio entre la alta aristocracia e investigador, parece ser que sin ningún escrúpulo por el respeto hacia la vida de sus semejantes. Dos vulgares asesinos en serie al estilo del carnicero de Milwaukee del siglo pasado. Los indicios que llevan hasta estos dos hombres de ciencia son fundados, basados en documentos que se complementan con sus andanzas durante el periodo en que se cometieron los crímenes infames. Estos doctores vivían obsesionados con su aportación al avance de la civilización y por su lugar en aquel orden social, por su brillo social. Obsesión que les permitió superar cualquier repugnancia, ante el indudable vértigo que pueda suponer el hecho de segar una vida joven en plena flor de la vida, y la vida que, a su vez, estaba gestando dentro de su vientre. Estos personajes personajes desalmados eran hombres de bien y de ciencia en la sociedad londinense de la época. Fríos asesinos que ordenaban la búsqueda de cadáveres de jóvenes embarazadas, los almacenaban y los diseccionaban; luego su colaborador y cómplice, el dibujante holandés Jan van Riemsdyck hacía los dibujos como el que veis más arriba. Necesitaban mujeres en avanzado estado de gestación, estableciendo a sus sicarios un baremo de precios por cadáver en relación con el mes en que se hallaban preñadas: nueve meses, muy buen precio; seis meses, más barato. Y los sirvientes de sus opulentas casas se afanaban en proporcionárselos, ansiosos por sacarse un dinerete extra, buscándolas en los abigarrados barrios de putas de la ciudad, en los que abundaban esas desamparadas criaturas, por cuyo paradero nadie iba a preguntar. Sabido es que el avance de la ciencia siempre se ha cimentados sobre cadáveres de personas indefensas de un sistema atroz, y que el ser humano nunca ha sentido en general demasiada compasión hacia sus semejantes. Y si la ha sentido, se ha especializado en disfrazarla. Pero uno se pregunta: ¿era realmente necesaria esa crueldad tan mezquina?. Una mente capaz de trabajar en avances extraordinarios para la Humanidad, ¿ cómo puede tener los bemoles a la vez de ordenar crímenes tan repulsivos?. ¿O actuaban al amparo de la Monarquía para que su factoría particular de bebés ampliara sus horizontes científicos en beneficio propio?. De sus estudios se ha derivado a fáciles partos para las mujeres de hoy en día, eso es obvio. ¿O puede ser que ellos mismo fuesen víctimas del despotismo real, tan imperante en la época?. Aunque también pudiese ocurrir que, además de su aportación al desarrollo de la ciencia, buscasen satisfacer una vanidad extravagante, el culto a un ego desmesurado, el aumento de su prestigio, de su poder, y de paso y a la postre, el ulterior enriquecimiento personal. Hoy, dos siglos y pico después, si las cosas sucedieron como se cree que sucedieron, uno no puede dejar de sentir una enorme desazón: la mezquina crueldad del ser humano sigue siendo capaz de mayor perversidad, con tal de satisfacer cualquier vanidoso ego estúpido. En el siglo XXI, en nombre de la ciencia o lo que sea, existe la esencia de la misma miserable crueldad: siguen muriendo seres humanos por decisión de otros seres humanos, con la misma facilidad de entonces.

martes, 8 de diciembre de 2009

Real Sociedad Económica de Amigos del País, fundada en 1774 en Zaragoza


Este cuadro es obra del fraile Manuel Bayeu, hermano pequeño de Pepita Bayeu, y por ende, cuñado de Goya, realizado en 1776 por encargo y alegoría de la Real Sociedad Económica de Amigos del País que ilustrados dieciochescos aragoneses como Ramón Pignatelli, el Conde de Aranda, el Duque de Villahermosa, Ignacio Jordán de Asso o José Antonio Hernandez y Perez de Larrea habían fundado, y promovido con sus cuotas, para el desarrollo de las ideas del siglo, concretándose en la creación de escuelas profesionales, publicación de libros prácticos sobre industria, agricultura y artesanía, y la defensa de la modernización en todos los campos. Puede decirse que es el primer intento en dejar atrás las tinieblas del Antiguo Régimen, la primera piedra para implantar y desarrollar los avances científicos del Siglo de las Luces.
Harían bien los caducos representantes de la SGAE actual en subirse cuanto antes al tren de las nuevas tecnologías que ha traído el recién estrenado siglo que vivimos, en cuanto respecta al acto de creación y difusión de la obra, y que avanza imparable, sin vuelta atrás posible; y no dar el tijeretazo rabioso que pretenden, para cerrar plataformas de creación y opinión sin autorización judicial, al mejor y más puro estilo censor, tan desgraciadamente familiar para la Historia de los españoles. Su arrogancia es tanta, como la fe que tienen en su lobby de presión cerca del débil gobierno actual, aunque en esta ocasión han topado con un hueso duro de roer, que no es otro que el ansia del ser humano por el saber, la nueva cara de la civilización. Si no se amoldan a los tiempos, están acabados.

martes, 1 de diciembre de 2009

Sinergias para una historia



Inicio del Canal de Zaidin.
Compuertas del Canal Aragón y Catalunya, en el fielato donde parten las aguas que riegan miles y miles de hectáreas de La Litera y Bajo Cinca, para dejar las restantes que discurran hasta la comarca del Segriá en Catalunya.


Estas aguas vienen del pantano de Barasona, cerca de Graus, villa de Joaquin Costa, el gran lider del regenaracionismo español de finales del XIX e impulsor decidido de esta maravillosa y fructífera obra de ingeniería hidráulica; el sifón del Sosa, para salvar un desnivel unos kilómetros más arriba, fue una construcción pionera en la Europa del cambio de siglo pasado. La llegada del canal produjo una convulsión económica y social en la vida de aquellos agricultores, y aumentó el bienestar de miles de personas que habitaban aquel desolado paraje; también transformó radicalmente los medios de producción agraria, y hasta hoy en día, que alimenta los miles y miles de máquinas de riego (pivots) que producen un gran rendimiento de toda clase de bienes alimenticios.
La primera vez que oí el nombre de Costa fue en boca de mi padre, cuando era un niño de primaria, y recuerdo el reverencial sonido de su voz: "Aquel hombre decía que el agua de los ríos vertida al mar, va perdida. Hay que aprovecharla". Y como en tantos niños aragoneses se forjó en mi mente el mito Costa, que persiste y aumenta cada día. "Escuela, despensa y doble llave al sepulcro del Cid", el lema jocundo y hondo del grausino indomable, sonaba en mis oídos adolescentes, atenazados por la sordina del franquismo, como una luminosa y esperanzadora música revolucionaria.
Salvando las diferencias del tiempo que les ha tocado vivir, y claro, el origen de su nacimiento: el décimo Conde de Aranda, Joaquin Costa, y mi padre son tres sinergías que juntas me han impulsado a forjar esta historia; envuelta, obviamente, en el celofán del glamour mundano del Conde y sus espias, que sin duda y seguro persiguiéndolo, fue el precursor de los otros dos.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Un Ferrari del Siglo XVIII

Este carruaje permanece expuesto en el patio de la casa solariega del ilustre linaje de los Azara dieciochescos en Barbuñales (Huesca). José Nicolás, embajador en Roma; Eustaquio, arzobispo de Barcelona; y el famoso Felix, naturalista precursor de la teoría evolucionista de Darwin. La casa y las fincas siguen perteneciendo a los descendientes quienes, claro, viven en Madrid y siguen explotado la tierra legada por sus ancestros. Fue el administrador del patrimonio de la familia, quien al visitarla me dijo que la había comprado en Roma José Nicolás, gran amigo de Pedro Pablo Abarca de Bolea, conde de Aranda, para utilizarla en el regreso de su embajada ante el Vaticano tras treinta años de servicio, ya como Marqués de Nibbiano, título que le concedió Carlos III, entre otras cosas, por su excelente gestión para conseguir que el Papa firmara la Orden de supresión de los jesuitas en 1773. Y ahí sigue, hermosa pieza de museo de historia.
Puedes imaginarlo viajando por caminos embarrados en medio de condiciones climatológicas imposibles, y piensas que por más que fuese un deslumbrante Ferrari de la época, los viajes debían ser agotadores y penosos.
Fue José Nicolás de Azara un diplomático vitalista, incansable viajero que acabó su vida en la embajada de París en 1803, donde fue enterrado. Aficionado al arte y buen coleccionista, gran amigo de Antón Raphael Mengs, quien realizó un excelente retrato suyo.

martes, 7 de julio de 2009

Compartamentizar tu vida

Yo compartamentizo, tu compartamentizas, el compartamentiza... Cuando te metes en el lio de escribir una novela con los mínimos de seriedad exigible, es preciso familiarizarte con la conjugación cotidiana del verbillo de marras. Es decir, debes construir en tu vida diaria compartimentos estancos bien definidos, impermeables a corrientes de aire de la afección, compromisos sociales (en ocasiones es un buen pretexto) y demás; todo ese cúmulo de pequeñas cosas que conforman la vida de cualquier persona. Es bueno para la creación ser metódico, conseguir el mejor aislamiento posible, pero muy dificil a la vez; y además, para entrar de lleno en la historia se requiere paciencia y lento desbroze de malezas, y esto es algo que no se consigue de buenas a primeras, sino que conforme te vas adentrando en ese mundo imaginado, de manera pausada adquieres mayor seguridad en las formas que imaginaste para sus edificios, el olor y el pavimento de sus calles, los baches y claperas de sus caminos y demás artificios que ha fabricado tu fantasía. Y entonces, conforme alcanzas esa seguridad, las cosas ya no son tan difíciles, todo marcha como más rodado. Por eso en estas circunstancias, es muy importante compartamentizar tu vida.
Ocho horas de jornada laboral, que no tiene nada que ver con la escritura; seis horas de sueño, más o menos; tres horas para los blogs; tres horas para la fotografía y paseos por el monte; y cuatro horas para compromisos sociales y demás. Total, las veinticuatro horas del día; todo esto es fácil decirlo, amigo, pero hacerlo...
Por ahí ando ahora, en el inicio de ese camino novelístico que he emprendido; y cuya deriva no será inflexible, por supuesto; poco a poco, voy a ir definiendo esas normas de conducta cotidiana que, a grosso modo, imperaran en los próximos dos o tres años de mi vida, aleteando por los compartimentos estancos de mi vida, donde se agitaran emociones, reflexiones, ideas y dudas, las terribles dudas. Sin embargo espero, deseo y estoy muy convencido de que cada cosa estará en el lugar apropiado en el momento preciso.